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Imagínate: típica película americana, el protagonista central de una película y, en un momento de la historia, le ocurre algo que le remueve por dentro y…

😱 ¡¡NOOOOO, NO SÉ QUIÉN SOY!! 😱

¿Lo has sentido alguna vez?

Todo el mundo en algún momento de su vida, casi con total seguridad, ha tenido esta crisis existencial y, aunque duela, déjame decirte que es lo mejor que te podría pasar porque es en estos momentos tan complicados en los que surgen los grandes proyectos personales y profesionales.

AVISO: Este artículo no es para personas que no estén preparadas para ver su lado espiritual, entendiéndolo como trabajar en sí mismas para sacar su mejor versión personal y profesional. Todo juicio de valor negativo que proyectes ante este texto será el reflejo de la toxicidad de tus propios prejuicios.

A lo largo de la vida pasamos por muchos procesos y muchas fases en las que, si no nos conocemos bien, tendemos a cometer errores que a su vez nos llevan a sentirnos mal con nosotros mismos.

Pablo Domínguez: 'La sociedad nos ha educado, erróneamente, para fijar nuestra atención sobre lo que ocurre en nuestro entorno, en vez de analizarnos a nosotros mismos'. Clic para tuitear

 

Se nos lleva a poner el foco permanentemente en lo externo y eso nos lleva a creer que la responsabilidad de lo que nos ocurre en la vida es de los demás.

En cambio, no nos han enseñado a conocernos a nosotros mismos en base a nuestra esencia, a nuestra personalidad y a nuestros comportamientos.

Nos privan, sin prohibírnoslo, de la libertad y de la paz de saber quiénes somos de verdad.

Como consecuencia vamos por la vida cual bola de pinball, rebotando por todas partes y sin un camino esencialmente definido.

Sí, con esencialmente quiero decir desde la esencia de cada persona. Quién es y cómo es.

El sistema está concebido de tal manera que prácticamente neutraliza la mente de cada persona, llevándonos a creer que somos completamente incapaces de hacer o conseguir muchas cosas. Nos hacen sentir inútiles.

Programas en España del perfil de Sálvame Deluxe, La Isla de las Tentaciones, Gran Hermano y derivados del llamado género del cotilleo no hacen más que verter toneladas basura en forma de ‘contenido’ televisivo en la mente de las personas.

Es contenido cuyo foco está en lo externo, en lo superficial, en vivir la vida de los demás en vez de construir la propia.

Luego está el discurso de los telediarios cuya esencia subyacente es de poner el foco permanentemente en los problemas.

Lógicamente, cuando te hablan permanentemente de problemas, no paras de ver y generar problemas por todas partes.

La combinación de las dos mata en vida al subconsciente y conduce a la absoluta ignorancia.

¿Qué ocurre con esto?

Que si adiestras a las masas para ver problemas por todas partes, evidentemente, estarán inmersos en problemas durante toda su vida.

Pablo Domínguez: 'Cuando educas en detectar oportunidades, buscando soluciones a los problemas, fomentas el emprendimiento y el autoconocimiento: las reglas del juego cambian porque se entregan las llaves de la libertad'. Clic para tuitear

 

Pasas a ver formas de resolver problemas por todas partes y, esa resolución de problemas, es dinero que permite vivir de los talentos de cada uno.

No nos engañemos, el sistema educativo en España, y en gran cantidad de países del mundo, vive en la obsolescencia desde hace un siglo.

No ha cambiado absolutamente nada y, eso, a día de hoy, es el gran cáncer para la humanidad.

Es muy necesario un cambio a muchos niveles y, considero, la raíz debe ser el autoconocimiento.

La razón es muy simple: si conoces tus debilidades y tus fortalezas, evitas estar donde tus debilidades afloren y te encaminas mucho más hacia círculos sociales sinérgicos y potenciadores para, a partir de tus talentos reconocidos, crear tu propio proyecto.

Para comenzar el proceso del autoconocimiento y provocar el primer clic mental, a mí me ayudó conocer y trabajar el eneagrama.

Me permitió abandonar el victimismo y la culpa, al tiempo que me empujó a asumir mi responsabilidad y las riendas de mi vida personal y profesional, por lo que he decidido redactar este post para compartir un contenido con capacidad transformadora y reveladora.

Aunque, permíteme subrayar algo antes de comenzar.

El eneagrama no es una herramienta para etiquetar a la gente, sino para conocerte a ti mismo y, a su vez, ayudarte a fluir por la vida.

Etiquetar a una persona con un determinado eneatipo, en términos absolutos, es el mayor error que puedes cometer.

Nunca funciona en términos absolutos principalmente porque en nuestra personalidad tenemos un poco de todos y, como es natural, tenemos momentos donde somos dominados por todos y cada uno de los nueve eneatipos.

De hecho, aunque tengamos uno dominante, este tiene ‘alas’, al tiempo que existe otro secundario pero, es que a su vez, la esencia de cada uno tiende a la luz, cuando se centra, y a la oscuridad, cuando se descentra.

De modo que una persona llega a tocar hasta seis de los nueve eneatipos con frecuencia, así que utilízalo para trabajarte tú, no para juzgar ni etiquetar a los demás.

Ahora sí, llega el momento de descubrirlo.

Vamos allá.

¿Qué es el eneagrama?

El eneagrama es una herramienta que consta de nueve clases de personalidad diferentes llamadas eneatipos, a partir de las cuales podemos conocernos mejor y conectar con esa dimensión espiritual que todos tenemos. Arroja luz a nuestra vida, tanto sobre el lado oscuro del ego como sobre nuestro lado luminoso para potenciar y despertar la esencia personal y profesional. Nos permite a quitarnos la máscara y mostrar quiénes somos en realidad y qué hemos venido a hacer al mundo.

 

Representación gráfica del eneagrama

 

 

Puedes vivir tu vida desde la esencia, en cuyas profundidades duerme latente nuestro potencial y toda la luz que somos capaces de proyectar, o puedes hacerlo desde la oscuridad del ego; desde la máscara, desde la parte superficial, desde la parte limitada que proyectamos por ‘supervivencia y adaptación’, cuando en realidad lo único a lo que nos aboca es a la más absoluta autodestrucción.

Pablo Domínguez: 'Solo dejamos de ser egocéntricos, reactivos y victimistas cuando buscamos la forma de explotar el talento que llevamos dentro'. Clic para tuitear

 

Constantemente queremos que la realidad se adapte a nuestras necesidades, deseos y expectativas.

¿Qué ocurre?

Que cuando la realidad no es como queremos irrumpe el ego, nos sentimos víctimas y reaccionamos con el ‘yo tengo que ser’, proyectando la máscara que nos construimos para protegernos de los demás porque creemos que el mundo es hostil.

Error.

La hostilidad está en nuestro propio interior porque nos generamos una expectativa de ser de tal forma que, cuando no encaja como queremos con la realidad, crea conflicto en nuestro interior y nos lleva a sentirnos fuera de lugar sin que necesariamente sea así en realidad.

Cada eneatipo tiene una herida de nacimiento que debe trabajar para sanar.

El ser, al nacer, se siente separado de su madre y por eso llora.

Está demostrado que en el nacimiento se genera una ‘herida psicológica’ diferente según cada eneatipo.

Para sanarla cada eneatipo debe centrarse y trabajarse, a la luz de su esencia.

Cuando lo haces, entras al desván del caos, en el que todos vamos almacenando aquellas cosas y problemas que no nos atrevemos a afrontar, para poner luz, ordenar y limpiar, que es precisamente lo que vamos a comenzar a hacer a continuación, yendo eneatipo a eneatipo.

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Tríadas de los tipos de personalidad.

Ya sabes que el eneagrama consta de nueve eneatipos diferentes.

Bien, estos a su vez se subdividen en tres grandes grupos según los rasgos generales de la personalidad de cada uno, a saber:

 

– Tríada del sentimiento:

Tiene su centro en lo emocional.

Engloba a los eneatipos 2, 3 y 4, lo que quiere decir que el ego, la herida de nacimiento, está en el dominio de las emociones.

A estos tres eneatipos les falta autoestima, no saben quienes son y quieren descubrirlo para que les quieran, valoren o les reconozcan según el caso.

Hay una dependencia emocional y de aceptación externa, por los demás.

Tejen estrategias para conseguir sus objetivos personales y profesionales desde el punto de vista emocional.

Son tres eneatipos que sienten con una intensidad más elevada que los de las otras dos tríadas.

 

– Tríada del pensamiento:

Tiene su centro en lo intelectual.

Engloba a los eneatipos 5, 6 y 7, lo que quiere decir que el ego, la herida de nacimiento, está en la falta de confianza en sí mismos.

Estos tres eneatipos tienen miedo, dudas, ansiedad, inseguridad.

Buscan apoyo y orientación externa: no saben qué hacer y ven amenazas potenciales en cualquier tipo de situación.

Hay cobardía ante la toma de decisiones

 

– Tríada del instinto:

Tiene su centro en lo visceral.

Engloba a los eneatipos 8, 9 y 1, lo que quiere decir que el ego, la herida de nacimiento, está en el dominio del temperamento.

Estos tres eneatipos viven ira, la rabia, el enfado, son controladores y se reprimen a ellos mismos o reprimen a los demás.

Son personas que actúan y entran a la acción constantemente. No pueden quedarse al margen de determinadas situaciones.

Viven en el conflicto y les falta serenidad.

 

Eneatipo 1, el que quiere ser perfecto.

Perfeccionista y reformador. Proyecta ser D. Perfecto.

Su herida: se siente insuficiente e imperfecto. Cree que no está bien ser como es. No se acepta a sí mismo.

En el ego idealiza cómo tendría que ser para cumplir con sus estándares de autoexigencia en la que se quema.

Son personas que buscan permanentemente la excelencia, de forma voraz.

Generan insatisfacción y frustración porque las cosas no son como entienden que tendrían que ser.

Les cuesta mucho trabajar en equipo, las cosas nunca salen como esperaban.

Se expresan comúnmente con «en mi humilde opinión», «estás totalmente equivocado». Es adicto a dar la opinión, su visión.

Son capaces de hacer muchísimo daño verbalmente.

Se descentra a la oscuridad del eneatipo: 4.

Conecta con la melancolía, siente que nadie le entiende. Se siente mediocre, inútil, parásito.

Se centra a la luz y la esencia del eneatipo: 7.

Conecta con el entusiasmo, con la alegría y las ganas de vivir. Se quita la mochila de hiperresponsabilidad y empieza a disfrutar las cosas con flexibilidad, tolerancia y humildad.

Conectan con la compasión para tratar de comprender a otras personas para así aceptarlas.

Alas nueve y dos.

Lo que no aceptan, les causa el sufrimiento.

Trascender en la luz para él pasa por conectar con la serenidad de su esencia.

Aprende a aceptarse a sí mismo y a dejar de estar en guerra con el mundo, aunque no le guste.

Entiende que todo es un proceso; los errores son necesarios para aprender.

Tienen gran discernimiento, separan el grano de la paja con una visión clara y profunda de las cosas, viendo la realidad mucho más neutra.

 

Eneatipo 2, el que necesita amor.

El ayudador. Empáticos, agradables, generosos, sociables, humanitarios.

Su herida: necesita amor. No se quiere a sí mismo. Ayuda para que le quieran como vía para conseguir la felicidad.

En el ego creen que saben lo que necesita la otra persona permanentemente.

Tiene una generosidad egocéntrica. Siente soberbia y orgullo.

Es incapaz de reconocer sus propias necesidades por ego.

Se descentra a la oscuridad del eneatipo: 8.

Conecta con la rabia, la agresividad, el control y la fuerza. Recriminan lo que han hecho cuando no reciben nada a cambio. Es su máscara para compensar la falta de amor externo. Prefiere estar mal acompañado a estar solo.

Se centra a la luz y la esencia del eneatipo: 4.

Conecta con el autoconocimiento, la introspección, la creatividad. Tiene que conectar con la soledad para transformarse y reconectar con su esencia.

Alas uno y tres.

Trascender en la luz pasa por transformar su soberbia en humildad, empezando por quererse y ocuparse de sí mismos para resolver sus problemas y sanar su herida.

Tienen una capacidad de amor incondicional, de entrega y de servicio gigantescas. Deben practicar la soledad y priorizarse a sí mismos.

Cuando lo hacen, los demás empiezan a quererle tal como es.

 

Eneatipo 3, el que necesita valoración.

El triunfador. Le dan mucha importancia a la dimensión profesional.

Su herida: no se sienten valiosos y por eso tienden a desarrollar una máscara.

En el ego son muy del «dime de qué presumes y te diré de qué careces».

Están orientadas al triunfo, al éxito, a tener reconocimiento.

Son adictos al trabajo, ambiciosos y competitivos.

Comunican los triunfos para colgarse medallas. Son estrategas.

Son camaleónicos para conseguir agradar en función del interlocutor.

Se descentra a la oscuridad del eneatipo: 9.

Conectan con la indolencia, la pereza, la dejadez, se sienten fracasados, nada tiene sentido, se tumban en el sofá y están tristes.

Se centra a la luz y la esencia del eneatipo: 6.

Conectan con la valentía, el coraje, el valor de la autenticidad y sintiéndose valiosos por lo que son. Comienzan a seguir y a disfrutar su camino vocacional con espíritu emprendedor, orientados al bien común, movidos por valores que aporten valor y que además generen muchos puestos de trabajo.

Alas dos y cuatro.

Personas auténticas y honestas. Brillan y destacan por su autenticidad poniendo su vida al servicio de los demás. Muy humanizados.

Trascender pasa por valorarse a sí mismos por lo que son, no por lo que tienen y han conseguido.

 

Eneatipo 4, el que necesita atención.

El especial. Original, único, especial, diferente.

Su herida: no se ve a sí mismo y necesita adornarse. Fuerza el ser diferente y especial.

Inclinaciones artísticas y muy creativas.

En el ego tiende a sentirse muy incomprendido por la sociedad. Cree que siempre le faltan cosas.

Soy muy dramáticos; se comparan constantemente y tienden a la envidia.

En las rupturas tienden a la melancolía.

Emociones muy profundas; al hablar de ellas se siente solo e incomprendido.

Es muy egocéntrico. Habla muchísimo de lo que siente, de sus emociones para que le vean y le valoren como una persona única para ser feliz.

Se descentra a la oscuridad del eneatipo2.

Conecta con dependencia y la necesidad emocional. Interfieren en la vida de los demás.

Se centra a la luz y la esencia del eneatipo: 1.

Conectan con la disciplina, la organización, la aceptación, la integridad. Canalizan su creatividad.

Alas tres y cinco.

Trascender en la luz pasa por buscar el equilibrio para aceptarse a sí mismos para sanar su autoestima y eliminar ese complejo de inferioridad, aparece la admiración hacia los demás.

Se dan cuenta que ya son importantes y especiales siendo como son.

Tienen una capacidad de introspección y de bucear en las profundidades de los demás brutal, por lo que les ayuda mucho dejar de hablar de sí mismos e interesarse genuinamente por los demás, poniendo su naturaleza al servicio de los demás.

Dan lugar a terapeutas, coaches, psicólogos, artistas, escritores, etc.

 

Eneatipo 5, el que teme expresar sentimientos.

El observador. Racionales, eruditos, teóricos, analistas, científicos, visionarios.

Su herida: nunca se siente preparado para pasar a la acción. Devoran la teoría pero no la ponen en práctica. Tienden a asilarse emocionalmente de los demás.

Se desenvuelven muy bien en el mundo de las ideas, compartiendo y debatiendo, pero en situaciones emocionales se vuelven fríos. Les cuesta mucho decir ‘te quiero’.

Tienden a ser solitarios y muy reservados, distantes. Disfrutan de su soledad.

Comparten el cariño y el afecto en relaciones de mucha intimidad, especialmente en el sexo.

Se descentra a la oscuridad del eneatipo: 7.

Busca evadirse en lo superficial y de repente se evaden en la diversión cuando no pueden más.

Se centra a la luz y la esencia del eneatipo: 8.

Conecta con la ternura, la fortaleza, la intuición, la conexión con el cuerpo, la innovación y el compromiso emocional.

Alas cuatro y seis.

Trascender en la luz pasa por buscar su felicidad en su interior para encontrar el equilibrio entre la cabeza y el corazón; se compromete con los demás desde el desapego.

Se transforman en sabios porque ponen en práctica todo el conocimiento que atesoran, confrontando el miedo a pasar a la acción.

Tienen gran capacidad de ver los procesos de la vida con perspectiva, objetividad y neutralidad.

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Eneatipo 6, el que teme tomar decisiones.

El dubitativo. Miedosos, inseguros.

Su herida: no confía en sí mismo.

En el ego sufren mucha ansiedad, nerviosismo, tormento y angustia mental.

Buscan seguridad y certezas; están permanentemente alerta del peligro.

Busca personas que le den confianza y seguridad que no encuentran en su interior.

Es un conflicto permanente entre la cobardía y la valentía.

Están permanentemente preocupados por lo que puede llegar a pasar.

Se descentra a la oscuridad del eneatipo: 3.

Adopta la máscara, la vanidad, para ocultarse donde pueden volverse más competitivos.

Se centra a la luz y la esencia del eneatipo: 9.

Conectan con su cuerpo, con la calma, con la paz mental, con el sosiego, con la paz interior mediante diferentes prácticas.

Alas cinco y siete.

Trascender en la luz pasa por transformar su cobardía en valentía; su inseguridad en confianza personal.

Conectan con el coraje, con la valentía, venciendo sus miedos, logrando tomar decisiones por sí mismos.

Tienen capacidad de inspirar valores, aportando valor a través de proyectos, siendo su brújula interior.

 

Eneatipo 7, el que teme sufrir.

El entusiasta. Alegres, positivos, irradian buen humor, estar satisfechas y muy felices.

Su herida: tienen miedo a sufrir, a entrar en contacto con el dolor y el vacío.

En el ego prefieren focalizarse en lo superficial, no por falta de inteligencia, sino por huir del dolor.

Grandes aventureros, grandes exploradores; irradian la alegría de vivir como huida hacia adelante.

Adictos a la multitarea; les cuesta mucho concentrarse.

Tienen tendencia a engordar, por gula, comiendo muchísimo como mecanismo para neutralizar la ansiedad.

Vive una vida superficial, ruidosa, con estímulos externos, para no escucharse ni a sí mismo ni a los demás.

Se conforman con una felicidad artificial, externa.

Se descentra a la oscuridad del eneatipo: 1.

Conecta con la ira, con la crítica, con los juicios, con la hiperexigencia.

Se centra a la luz y la esencia del eneatipo: 5.

Conectar con su interior mediante material que le haga de espejo comenzando a sentir lo que ocurre en su interior para madurar, para crecer y para evolucionar, creciendo y transformándose. Deja de negar el dolor, pasa a utilizarlo como maestro de forma sana.

Alas seis y ocho.

Trascender pasa por alcanzar la sobriedad, estando en silencio, en meditación, a solas consigo mismo para sentir el dolor para sacarlo de sí.

En la luz comparten, escuchan y son escuchados. Valoran y agradecen muchísimo las pequeñas cosas de la vida.

Personas muy espirituales.

 

Eneatipo 8, el que quiere tener el control.

El desafiador, quiere ser poderoso. Protectores de los más vulnerables.

Su herida: tiene miedo a que le hagan daño, por lo que crean una coraza. Trata de subcomunicar a los demás que tengan mucho cuidado con él.

En el ego son duros, dominantes, fuertes. No sabes si le tienes miedo o respeto.

Quieren estar al mando para que los demás cumplan con su voluntad.

Miran mucho directamente a los ojos, de forma amenazante, como herramienta de intimidación y de poder.

Viven a la defensiva, están pendientes de quién le va a hacer daño.

No pueden con la injusticia. Cuando la sienten, se legitiman para castigar a esa persona.

En su infancia eran inocentes, ingenuos y, de repente, algo ocurre que le hace su percibir el mundo como hostil y crean su coraza.

Pasan a vivir de forma reactiva, a la defensiva, lo que les lleva a querer controlar y dominar.

Les lleva a la agresividad, al conflicto, a la lucha y al descentramiento.

Se descentra a la oscuridad del eneatipo: 5.

Se va a su cueva, se aísla del mundo para no pelear porque no sabe estar en él sin pelear, sin enfadarse; desconecta de sus sentimientos, se vuelve mucho más frío y distante.

Se centra a la luz y la esencia del eneatipo: 2.

Conecta con el amor, el servicio, la entrega, la generosidad. Muestran su vulnerabilidad. Cultivan relaciones más pacíficas.

Alas siete y nueve.

Trascender pasa por dejar de culparse a sí mismo y asumir su responsabilidad. Se perdona a sí mismo, a los demás, y pide disculpas a los demás.

En la luz se libera de la culpa, del rencor, del resentimiento, del odio, del afán de venganza.

Cuando comprende que nadie le ha hecho daño emocionalmente, sino que ha sido él solo, se libera de la coraza y se vuelve poderoso e impasible porque son dueños de sí mismos. Son dueños de su actitud.

Da lugar a grande líderes, personas que se lideran a sí mismas, capaces a su vez de liderar a los demás de forma sensata y constructiva.

 

Eneatipo 9, el que quiere evitar el conflicto.

El indolente. Tranquilos, armoniosos, humildes, invisibles, en segundo plano.

Su herida: no quieren conflicto. No quieren ira. Se niegan a ellos mismos. Se amoldan a la persona de delante.

Parece que no tienen ego, pero lo tienen, como todos. Tienden a estar en segundo plano.

Sus cualidades tienden a ser intangibles y les cuesta integrarse porque el entorno no sabe valorar lo que no sabe ver.

Se dejan llevar en exceso. Dicen que sí cuando quieren decir que no.

Son pasivos agresivos; hacen que la responsabilidad de acción la tengan los demás. Suelen estallar una vez al año tras tanto tragar lo que no quiere.

Representan la inconsciencia, la comodidad. Es la dejadez y la indolencia máxima.

Siente la tristeza del ánimo, por no hacer con su vida lo que realmente siente que quiere hacer.

Se descentra a la oscuridad del eneatipo: 6.

Conectan con los miedos, la ansiedad, las dudas, el tormento mental, siendo boyas a la deriva en el mar.

Se centra a la luz y la esencia del eneatipo: 3.

Conecta con la autenticidad, con la sensación de valía, descubriéndose a sí mismos.

Alas ocho y uno.

Trascender pasa por iniciar una acción consciente, fresca y nueva, que surge de la proactividad, de la iniciativa interior, a través de la asertividad.

En la luz se convierten en grandes líderes, flexibles, democráticos e integrales. Tienen la capacidad de crear su propio punto de vista integrando el de los demás.

Empieza valorarse, a quererse y a cuidarse. No se perturba al afrontar el conflicto, lo hace de manera constructiva y armoniosa. Se reivindica con asertividad.

 

Hombre en la playa con los brazos abiertos, sintiendo la paz interior que aporta el eneagrama

 

¿Cómo puedo saber cuál es mi eneatipo?

Lo sabrás bajo el principio de resonancia. Si te resuena y conecta contigo, ese es el tuyo.

Aunque, ante todo, he de volver a subrayar, como al comienzo del post, que no eres un eneatipo cerrado y ya está.

Cada eneatipo tiene muchos colores y matices, como obra de arte única que es cada persona.

Dicho esto.

Todos tenemos un eneatipo dominante que:

Por un lado tiende a descentrarse y a la oscuridad de otro eneatipo concreto en el ego.

Por otro tiende a centrarse a la luz de la esencia de otro diferente.

Ambos escenarios se dan en diferentes momentos de la vida de manera balanceada y recurrente hasta que despertamos en la esencia.

Asimismo, cada eneatipo tiene una o dos alas de ese eneatipo. Son los números a la izquierda y a la derecha del eneagrama. Una de las dos será dominante sobre la otra.

Es decir, que como mínimo cuatro o cinco de los nueve te darán bastante información sobre tu vida.

Incluso es posible que te identifiques con otro eneatipo secundario en otras áreas distintas de tu vida.

Ese eneatipo secundario opera bajo los mismos principios que el dominante, aunque con menor intensidad o contextos más puntuales.

 

Haciendo la ficha de mi eneatipo.

Venga, ha llegado el momento de dar ejemplo para que podáis replicarlo, haciendo lo propio con la herramienta.

Este es mi caso:

Mi marco de eneatipos arraiga sus cimientos en la tríada del sentimiento, siempre he sido una persona muy emocional y, honestamente, hasta finales de 2020 no me di cuenta de ello.

 

Eneatipo dominante: 3

Siempre le he concedido gran importancia a la dimensión profesional de la persona puesto que, a mi modo de ver, solo podemos evolucionar en lo personal a través del desarrollo y crecimiento profesional.

No es el más importante pero sí son los cimientos del crecimiento vital mediante los que nos realizamos en lo que queremos ser.

Paradójicamente, en mi proceso, he logrado sentirme valorado por lo que soy, y no por todo lo que tengo ni he sido capaz de generar, gracias a este proyecto, al ponerme al servicio de los demás.

Se descentra al enatipo: 9

Hubo momentos en los que sentí indolencia, pereza, dejadez, como un fracasado, que nada tenía sentido, y me sorprendí mal en el sofá, por causas ajenas a mi control, hasta que me centré.

Se centra al eneatipo: 6

Conecté con la valentía, el coraje, el valor de mi autenticidad y sintiéndome valioso por lo que soy. Comencé a seguir y a disfrutar mi propio camino vocacional con espíritu emprendedor, orientado al bien común, movido por valores que aportan valor y que además pueden llegar a generar puestos de trabajo.

Algo que está entre mis objetivos, crear mi propio equipo trabajando para que las cosas fluyan por el buen camino.

Ala izquierda: 4

Pasé por un momento de crisis de autoestima, sintiéndome inferior al resto. Encontré mi equilibrio y me acepté gracias a trabajo interno en el otoño de 2020, que liberó todo el potencial del proyecto y me devolvió al fluir natural de la vida.

Ala derecha: 2

Ayudo a los demás a través del proyecto, de forma sana y constructiva tanto para mí como para quienes trabajan conmigo. Creo y aporto valor tanto conmigo mismo como para con los demás.

 

Soy muy tranquilo y he aprendido a crear mi propio camino, valorándome y cuidándome día a día a través de lo que soy en esencia gracias al trabajo personal y profesional que he hecho desde hace mucho tiempo a través de este proyecto.

 

Mi resultado.

Como ves, en el momento en el que me escuché y me entendí, me liberé, poniéndome a trabajar en mí, canalizando toda la energía hacia el proyecto creando, encontrando y fijando mi norte.

He creado algo que alinea todo lo que soy, mis talentos, mi conocimiento, mis habilidades y mi experiencia con el fin de ayudar a los demás a recorrer el mismo camino que he recorrido y que me queda por recorrer.

 

Ahora te toca a ti hacer tu eneagrama.

Nunca dejaré de contratar mentores porque son ellos los que me elevan.

Lo hago todo desde el corazón y la responsabilidad, con la conciencia de dejar un legado que resuene y ayude a la mayor cantidad de personas posible.

Aunque, quizá, el mayor aprendizaje que me terminó dejando todo esto fue dejar de ver fantasmas donde no los había porque…

Pablo Domínguez: 'Cuando asumes la responsabilidad de crear tu propia vida, el mundo deja de mostrarte su cara hostil porque, en realidad, era una simple percepción tuya'. Clic para tuitear

 

Así que hasta aquí el post sobre el eneagrama. Algo más corto de lo habitual.

Es todo por hoy.

¡Espero haberte sido útil!

¿Quieres más? Te veo en el mentoring.

Mientras tanto, ¡te espero en el siguiente post!

Os veo dentro, un fuerte abrazo, creadores.

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