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El pasado jueves 14 de enero de 2016 asistí a una ponencia de Jose Luis Pastor de la que aprendí bastante. Es un especialista que expone con carácter y que, en el buen sentido de la palabra, es agresivo enseñando y argumentando conceptos. Esto conlleva una inmediata consecuencia: impacto en sus espectadores, lo que a su vez hace que lo expuesto quede grabado en la mente, generando una buena experiencia, que es justo de lo que se trata el marketing.

Fue fantástico cómo embaucó a toda la sala… contándonos lo que, de alguna manera, ya sabíamos, en una clase maestra de marketing. Lo mejor de todo fue que, conforme él iba desarrollando cada una de las diversas ideas, yo iba anotando montones y montones de ideas para los proyectos en los que participo con el fin de hacerlos progresar. En última instancia, es de lo que se trata: crecer, evolucionar, adaptarse al entorno para ser, sencillamente, parte de él y sacar provecho de ello.

Rescatando ya ideas expuestas por Jose Luis Pastor, la realidad es que hoy el cliente es el centro de cada negocio. La forma de pensar ha cambiado drásticamente en los últimos cinco años. Todo se pliega a lo que este busca, de manera que la estrategia de marketing debe basarse en satisfacer sus requerimientos. En esta línea un error habitual es hablar de calidad, una palabra ciertamente gastada que no representa un significado concreto. No se trata de decir que algo es bueno porque sí; se trata de enfatizar en sus mejores cualidades y desmenuzar el concepto.

Seguramente una de las cosas que ni siquiera pensamos en el día a día cuando vamos a comprar algo es que, cada vez que elegimos un producto determinado, estamos haciendo fracasar al resto. De hecho, nueve de cada diez productos que se lanzan anualmente acaban fracasando. De algún modo esta situación abre la puerta a las marcas blancas, siendo España el segundo país de Europa en importancia de éstas. El ejemplo es Mercadona. Se ha hecho de oro con Hacendado; todos en algún momento hemos consumido alguno de sus productos antes que otro similar de una marca más cara; el cliente quiere pagar lo justo.

El surgir de las redes sociales cambió de manera relevante los conceptos esenciales del marketing. De hecho la revista TIME que anualmente publica cuál es la persona del año, en 2006 publicó que la persona más importante del mundo eres TÚ, si TÚ eres quien tiene el poder de decisión y de influencia hacia las marca. Cuando, por ejemplo, una comunidad, por una determinada razón, se pone en contra de una marca o le plantea algún tipo de desafío, ésta debe, necesaria y forzosamente, superarlo y satisfacer a sus clientes; ya no para crecer y evolucionar, no. Debe hacerlo para sobrevivir.

La marca se elige por afinidad y, en esto, IKEA es el mayor exponente. Han innovado para acabar transformando el producto en una experiencia, lo que la convierte en una marca emocional. Plantean una propuesta rupturista que convierten directamente al cliente en el principal protagonista de su negocio. Su canal de publicidad son las experiencias que hacen que el usuario cuente con emoción lo que ha vivido. Las buenas experiencias son el patrimonio más importante de las marcas. Del mismo modo que, por ejemplo, cuando un amigo nos dice que una película es mala, muy mala e incluso horrible, la consecuencia inmediata es que, probablemente, no vayamos a ver la película. Lo que diga un amigo puede hacer, y generalmente lo hace, que cualquier campaña de marketing, por millonaria que sea, caiga en saco roto.

La inteligencia colectiva es lo que está generando, en estos momentos, nuevos modelos de empresa. La generación que quiere compartir e intercambiar es el futuro. Además, la inteligencia colectiva es, y será, siempre superior a personajes como Steve Jobs. El concepto es simple, más mentes pensarán más y mejor que una sola. La consecuencia de esto es el surgimiento de la economía colaborativa, lo cual también es el futuro. Los modelos empresariales no colaborativos acabarán por ser anacrónicos.

Al final todo se reduce a emociones; todas las decisiones se toman en base a las emociones de cada persona. El ejemplo más gráfico es que lo primero que rescatamos cuando nuestra casa se incendia son las fotos, los recuerdos, lo que nos emociona. Otro caso semejante y célebre ocurrió tras los atentados del 11S. Maitena, una afamada dibujante, tuvo que plasmar en diez minutos una viñeta para ilustrar lo ocurrido. Dibujó a una persona abrazando a la Estatua de La Libertad de Nueva York. Su viñeta dio la vuelta al mundo y ella recibió cientos de felicitaciones precisamente porque consiguió emocionar a todo el planeta. Cuando una marca tiene el poder de emocionar, pasa a estar a otro nivel.

Las personas quieren que las emocionen por la sencilla razón de que somos seres netamente emocionales. El 95% de lo que influye en la toma de decisiones consciente es el subconsciente. Teniendo en cuenta esto, es esencial trabajar las emociones en mayor o menor medida. Si se logra emocionar de una o de otra manera, no solamente se estará más cerca de tener éxito, sino que además sea más fácil innovar  y, a su vez, se comenzará a marcar tendencia dentro del nicho en el que nos encontremos.

Todo lo expuesto anteriormente son ideas desarrolladas por Jose Luis Pastor, alguien a quien toda persona que quiera dedicarse al marketing, sea online u offline, debe escuchar con atención porque, además de aprender, al escucharle surgirán constantemente ideas en su mente para trabajar en los proyectos en los que se esté embarcado y, eso, es la magia del marketing.

A continuación os dejo una conferencia muy similar a la que ofreció el pasado 14 de enero de 2016 en CECE Granada. Merece la pena dedicar estos 45 minutos a escucharle. Todo lo que dice está cargado de sentido. Espero que os guste.

Para quien desee seguirle la pista, estas son sus redes sociales:

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